Oratorio a Bachue

En un altar, al estilo de las grutas dedicadas a las virgenes en Colombia, esculpí en barro crudo, sin quemar, a la matrona de Villa de Leyva y de mucha gente católica, la Virgen del Carmen. Durante varios días, el sol, la lluvia, el viento y otras fuerzas fueron derritiendo y desmoronando a la Virgen, y poco a poco fue descubriendose a Bachué, Madre eterna del pueblo Muisca, una replica de la bellisima Bachué esculpida hace muchos años por Romulo Rozo. Alrededor acompañaban 7 mucuritas con aguas de la laguna, cuarzos y otras ofrendas que alimentaban el trabajo realizado en honor a las madres, abuelas y diosas. Este fue un encuentro territorial, de materias, de sonidos, de gente y sus rezos, de pensamientos, de pagamentos y sobre todo de memoria, de recordar que a nuestras abuelas y abuelos, nuestras diosas y dioses, a nuestros sitios sagrados, los taparon, los callaron y los cambiaron. Volvimos